Dictadura no tendría apoyo del Ejército considera Roberto Cajina

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El experto en temas de seguridad Roberto Cajina afirma que “hay una certeza, el ejército no se va a meter en la crisis a apoyar al régimen de Ortega” debido a que la institución castrense tiene mucho que perder económicamente a través del Instituto de Previsión Social Militar.

El silencio de los militares sobre la represión estatal que ha desatado el gobierno de Daniel Ortega, responde precisamente a la protección de sus intereses financieros, sin embargo, ese silencio no deja de ser cómplice, manifiesta Cajina.

El discurso del “Golpe de Estado” es la excusa que usa Ortega para justificar la matanza según Cajina, y agrega que la inteligencia del Ejército de Nicaragua no ha respaldado ni ha brindado información al respecto sobre la afirmación del Ejecutivo.

El experto en temas de seguridad también explica que constitucionalmente, el ejército no puede desarmar a los grupos paramilitares mientras Ortega no se lo ordene, y aunque el código 181 de la Ley del Ejército, obliga a los militares a disponer de su fuerza y sus medios cuando la seguridad, estabilidad y la defensa nacional estén amenazadas, en términos jurídicos, la Constitución está sobre cualquier ley y el Ejército se protege en ella.

Ortega tergiversa la historia

“El ejército nunca mató a nadie” dice Cajina en relación a las declaraciones que dio Daniel Ortega sobre el papel del ejército en los años 90s, en un mitín político realizado en días pasado en la UNAN-Managua, donde acusa a su hermano y general del ejército en aquel entonces, Humberto Ortega, de ser “peón” del imperio.

En aquellos años, Daniel Ortega se propuso “gobernar desde abajo” después de perder un proceso electoral que significó el final de la guerra civil entre sandinistas y la contrarevolución. “Gobernar desde abajo era poner en desestabilización al nuevo gobierno” de Violeta Barrios de Chamorro con asonadas, tranques y barricadas por todo el país, comenta Cajina.

“El ejército si salió a la calle pero no a reprimir (…) no hubo una sola bala del ejército que matara a nadie, ni siquiera a los simpatizantes de Daniel Ortega”. El ejército salió a la calle porque había una conspiración conducida por Gustavo Porras, actual presidente de la Asamblea Nacional, que amenazaba con saquear negocios y edificios públicos, y los militares salieron a resguardar, explica Cajina y considera que Daniel Ortega tergiversa la historia y la cuenta a su manera para parecer “angelito”.

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